Memoria de una chica y la flor de capomo

flor de capomo + recuerdos de la niñez
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Nos encontramos este escrito navegando por la red, es una memoria de una chica que vive en Sonora y se las compartimos porque habla de la flor de capomo y sus recuerdos cuando era niña, esperamos que les guste como a nosotras :)

Alicia, la novia de mi hermano Martín, me invitó a montar. A pelo. Sin silla de montar. Yo era niña. Tenía quizá 10 años. Anduvimos por el monte, lleno de brizna seca, con el sol muy bajo y naranja. En el silencio montaraz, ella me cantaba "La flor de capomo", ¿la conoces?, me preguntó. Le dije que no, entonces me la cantó en mayo.

Este es uno de los momentos más memorables en mi niñez.

Tiempo después, en una fiesta en el campo donde había música en vivo, mi padre quiso complacerme con una canción. "La flor de capomo", pedí, y mi padre sonrió extrañado y orgulloso a la vez. Desde entonces, para él esa es mi canción. Sí, esa es mi canción.  Nunca he visto una flor de capomo.

Queda poca gente que la ha visto. La flor de capomo crece en los ríos. Y ahora el río yaqui y mayo ya están secos, por lo que la flor de capomo es ya casi mítica. 

La raíz es muy extensa y con muchos tentáculos. Es como un estropajo estirable que se clava muy superficialmente en la tierra. El tallo de la flor es larguísimo y ésta sale por encima de la superficie del río, como un nenúfar de blanco con tonos azulados o violáceos. La maraña extendible de la raíz le permite a la flor estirarse por encima del agua cuando el río crece.

De esto me he enterado recientemente. Pero hice mío ese mecanismo para mantenerse enraizada y a la vez salir a flote. Qué bien hizo mi padre en dedicarme la Flor de capomo.

María Antonieta Mendívil 



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